Referencia: El Comercio
La digitalización y la automatización dispararon la productividad: hoy se genera más valor con menos trabajadores.
En 1985 IBM llegó a contar en su planilla con 405.000 empleados, hoy empresas como NVIDIA –la de mayor capitalización bursátil en el mundo– apenas tiene 36.000. ¿Qué está pasando en la industria tecnológica?
La comparación revela un cambio profundo en el modelo productivo. Mientras IBM necesitó un auténtico ejército de trabajadores para convertirse en el gigante de los años 80, NVIDIA opera con una plantilla diez veces menor pese a liderar hoy el mercado bursátil global.
En su pico de 1985, IBM superó los 400.000 empleados en todo el mundo, una cifra equivalente a la población de varias ciudades medianas. Su estructura respondía a una industria basada en la fabricación de mainframes y hardware propio, donde producir más implicaba contratar más personal y ampliar líneas de ensamblaje.
Hoy, incluso las denominadas “big tech” quedan lejos de ese volumen. Según datos recientes, Alphabet (Google) tiene 190.000 empleados; Microsoft, 228.000; Apple, 166.000; Meta, 78.000; y NVIDIA, apenas 36.000. Aun así, esta última alcanza una capitalización cercana a los 4 billones de dólares y llegó a rozar los 5 billones a fines del año pasado.
La diferencia también se refleja en los ingresos. En 1985, IBM facturó 50.000 millones de dólares —unos 150.000 millones ajustados por inflación—. En 2025, Alphabet reportó 402.800 millones; Apple, 416.000 millones; Microsoft, 281.700 millones; y Meta, 200.000 millones. NVIDIA, por su parte, registró 130.000 millones en 2024, a la espera de sus cifras más recientes.
Si se mide la rentabilidad por empleado, el contraste es mayor: IBM generaba unos 370.000 dólares por trabajador; NVIDIA supera los 3,6 millones por empleado, casi diez veces más. El salto responde a una productividad impulsada por la digitalización y la automatización, que desde los años 70 ha multiplicado la eficiencia en el sector tecnológico.
El modelo también cambió. IBM integraba diseño y fabricación. NVIDIA, en cambio, es una empresa “fabless”: diseña sus chips, pero delega la producción en compañías como TSMC, que operan con procesos altamente automatizados. Así, puede concentrar su fuerza laboral en arquitectura, investigación y desarrollo, escalando con menos mano de obra directa.
Con todo, hay un terreno donde IBM sigue siendo difícil de igualar: su dominio transversal. En los años 80 llegó a concentrar cerca del 70% del mercado de mainframes y lideraba además en minicomputadoras, microcomputadoras y software. «Diario El Comercio. Todos los derechos reservados.»
